2 Comentarios

  • Manuel Castellanos Plaza

    Estoy de acuerdo contigo, Fátima. Lo que me sucede es que soy muy exigente conmigo mismo, por lo que cada uno de mis logros se me antoja pequeño para lo que me queda. Cuando arribo a una meta ya estoy pensando en la siguiente, por lo que no celebro aquella a la que he llegado. Es propio de los enfermos de TOC esta autoexigencia. No obstante, siempre intento no exigirme tanto; es una prescripción de mis psicoterapeutas. Mi peligro es el ideal. Aspiro, inconscientemente, a ser perfecto, algo que sé, conscientemente, que es imposible. Cuando no tema transgredir mis propias normas, disminuirán mis obsesiones, mis ritos, mi dolor, mi sufrimiento. Esta es mi tarea vitalicia.
    Aprovecho para desearte un 2021 menos cruel de lo que ha sido 2020.
    Un cordial saludo.

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