
Cuando escribí Los límites de la mente, mi anterior blog, me movía el querer ayudar a otras personas en mi situación,parecida o similar, con mi experiencia, con mis herramientas para el día a día, etcétera. Seguramente era un propósito muy loable, no me cabe duda. A día de hoy me conformo con desahogarme, con contar al viento, al éter, mis cosas, lo que me pasa, lo que pienso, lo que leo, lo que me alegra, lo que me entristece…y si, de paso, ayuda a alguien me alegraré mucho.
Lo que ocurre es que hay muchas personas que en Instagram comparten de manera maravillosa sus experiencias con el TLP , por poner un ejemplo, y no quiero hacerme repetitiva. Ahora mismo, gracias a mi mala memoria, fruto de los años y de la medicación que debo tomar para parecer normal y ser funcional, no recuerdo bien ninguna cuenta como para recomendarla. Prometo hacer una entrada con cuentas valiosas para ver.
Sólo quiero hablar conmigo misma con un público silencioso de fondo, a lo Cinco horas con Mario. A lo mejor todos sacamos algo positivo de este viaje compartido.


