Reflexiones

Sobre los “desaparecidos”

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Seguramente no sea la única persona que se ha cruzado en la vida con esos especímenes humanos que se dedican a desaparecer de las vidas de los demás sin dar ningún tipo de explicación cuando están metidos en una relación amorosa, por llamarla de alguna forma.

Se da mucho el fenómeno del ghosting, que es lisa y llanamente el esfumarse de la vida de la persona con la que tienes más o menos un cierto vínculo emocional, o así al menos se lo has hecho saber a la persona con tu conducta y palabras encendidas de amor sin fin.

Se trata de un comportamiento claramente bastardo porque sume a la otra persona en el desconcierto y en un difuso o patente sentido de culpabilidad porque no sabe por qué esa persona ,de la que hasta ayer era inseparable, ha dejado de responder mensajes , llamadas y todo aquello que signifique comunicación. No sabe qué ha hecho mal, cuando más que seguramente no ha hecho nada mal para merecer ese desprecio en el comportamiento del que desaparece.

Claramente no soy persona de medias tintas, seguramente por mi personalidad aplastantemente borderline, y soy tajante cuando digo que si una persona así te toca en la lotería de las relaciones amorosas, sobre todo las que empiezan en internet, y decide largarse lo mejor que puedes hacer es cerrarle la puerta y no dejarte engañar por todas aquellas apestosas excusas que usarán cuando regresen…Sí, amiguitos, sí, los indeseables siempre vuelven. Siempre. Es algo que no pueden evitar…Si creen que eres imbécil regresarán cuando se aburran porque creen que eres el retrasadillo que no pilla sus trucos baratos de seductor baratito. Necesitan saberse importantes en la vida de otra persona porque la suya propia es una gran cloaca hedionda de sentimientos…Y, ojo, no hace falta ser un sociópata ni un psicópata para ser un tipo de esta calaña.

¿Por qué desaparecen? Generalmente porque consideran que los demás son puros objetos dedicados a decorar sus momentos en el gran IKEA de la vida. Es algo así como ” en tanto en cuanto me entretienes me sirves”. 

¿Por qué hablo de ellos ahora? Porque las personas que tenemos algún tipo de desarreglo anímico, seamos borderline, depresivos, TOC, bipolares o una agradable mezcla de varios, somos las víctimas propicias debido a nuestra necesidad de aceptación y  cercanía. Y ese tipo de tu tuercebotas emocional nos huele, nos intuye a kilómetros. Usa su refinado olfato de cerdo en busca de trufas cuando sale a cazar por los mares de la Red y es que, queridos amigos, parece que llevamos un cartel de “necesito cariño y puedo ser ti felpudo si me haces un poco de casito”.

Esto se da tanto entre solteros como entre casados y entre hombres y mujeres. Las mujeres no somos esos seres de luz que no hacemos daño a nadie…¡Mitos fuera!

¿Qué se puede esperar de alguien que desaparece y que después vuelve? Básicamente que te siga usando porque si te ha vuelto a conquistar con sus excusas de Corín Tellado de barra de bar a las dos de la mañana y borrachera de órdago le has dado vía libre para que se ría de ti y te utilice.

Esto es muy importante: quien desaparece no es que haya descubierto que te ama con locura y vuelva…Esto es sólo un diminuto porcentaje. El resto, sea cual sea la excusa que ponga, es una panda compuesta en diversos porcentajes por indigentes emocionales (los casados sobre todo), indeseables con un sentido cero de autoestima, bastardos sin más…etc

Nadie que te quiera se va, sea lo que sea lo que te pasa.  No se va y punto. Y si se va cuando peor estás no es que su amor por ti le aplaste y se haya asustado…no. Casi nunca, por no decir nunca, pasa eso. Pasa que es un sinvergüenza que se ha fijado en ti para que le des un poco de sentido a ese estercolero que es su alma o que, sencillamente, le gusta usar a la gente y reírse de ella.

Cuidado con el ghosting y con quien lo practica porque el peligro emocional que se deriva de él es tremebundo.


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Un comentario

  • Manuel Castellanos Plaza

    Fátima, eres una mujer muy inteligente, como yo, que soy TOC, como mi amiga, que es bipolar. Hace años leí en un periódico de mi región una carta en la que se describía al neurótico como “un mendigo de amor”, pero no citó al autor, ¡cachis!
    Un cordial saludo.

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