Reflexiones

Sísifo o sobre cómo entender que la roca se te va, una tras otra.

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Cual Sísifo moderno, empujo mi roca montaña arriba para cumplir no sé bien qué castigo de los dioses. Si fuera partidaria de la estupidez del lenguaje inclusivo me haría llamar Sísifa, y  quedaría como una imbécil exclusiva, y por eso todo aquello de ponerle una -a y una -e para englobar lo dejo para quienes se sientan empujados a incluir a quien nadie realmente ha excluido. 

Nadie más que uno mismo se puede excluir de nada.

En fin,que yo empujo mi roca cuesta arriba, centrada en llegar a ese punto donde todo más o menos parece encajar, y donde ,si todo va relativamente bien, podré tener un tiempo ( unos días, unas horas,a veces unos minutos) de serenidad, las piezas habrán encajado y yo podré sentirme unida a algo y no flotando en el vacío afectivo-emocional-vital.

Pues ahí estoy, empujando…y cuando parece que la roca y yo llegamos a la cima, zas!  La puta roca rueda pendiente abajo a una velocidad de vértigo que yo ni en mis mejores sueños podría lograr. Casi tanto como cuando Fulmine, mi primera y jamás olvidada cocker, logró soltarse del collar camino de la Veterinaria Mediterráneo( la mejor que uno pueda encontrar) donde la llevaba a lavar ese día, y subir toda la avenida del Mediterráneo arriba a una velocidad que yo,que estaba escuálida, fui incapaz de seguir..

Menos mal que alguien me la paró antes de llegar al cruce porque la maldita Fulmine estaba decidida a llegar a casa como fuera, sola o acompañada. Si fuera una persona y fuera a día de hoy, diría que estaba empeñada en llegar sola y borracha a casa, pero no,ni es el caso ni eran estos tiempos.

Pues así baja la roca y asi corría yo cuando aún creía que estaba todo en mi mano,que procurar minimizar las crisis servía para algo. Ahora la roca se va cuando estamos llegando, unas veces a la cúspide, otras a mitad de camino..y es curioso cómo se sorprende la gente de cómo nos tomamos las cosas…Sí que es cierto que lo que a una persona de las llamadas normales les parece un imprevisto a mí me coloca en situación de pánico, de catástrofe inminente, y no tengo forma de apaciguarlo…La imagen es clara y nítida: a una persona con el noventa por cien del cuerpo con quemaduras de tercer grado prueba a echarle un litro o dos de aceite hirviendo por encima, a ver qué pasa…Y lo que pasa es que si el dolor ya era de por sí insoportable, con ese litrito de líquido hirviente se quiere morir, literalmente.

Pero no,toca seguir viviendo y echar mano rauda y veloz de los remedios que sé que existen,que me han funcionado. ¿Que no funcionan? pues a inventar rápidamente otros…Cualquier cosa con tal de evitar la psicosis que podría llegar a darme si no logro controlar el pánico mezclado con el TOC.

Esto visto desde fuera puede sonar a exageración o intento de manipulación típico del TLP, según expertos que a veces parecen tener tanto de expertos como yo de funcionaria de la calle Montera, de Madrid, es decir..nada.

¿Un TLP es un manipulador? Pues técnicamente un manipulador es el que manipula, así, sin más. Y un TLP puede saber manipular o no saber, como todo en esta vida. Lo que el TLP intenta es evitar a toda costa el rechazo o el abandono, con lo que cada uno sabrá si lo hace de manera volitiva, sabiendo qué hace y cómo, o si hace lo que está en su mano para evitar quedarse solo, que no es lo mismo. Por ejemplo, yo domino las técnicas de manipulación porque he leído mucho, mucho, a lo largo de mi vida, y tengo un carácter claramente comercial, es decir,que sé dónde tocar y cómo tocar para vender el producto…Dicho de manera un tanto brutal, le puedo vender toneladas de hielo a los pingüinos, así de sencillo. Y que me maten a besos porque les he hecho creer que eso que ellos ven tan blanco y helado es cualquier otra cosa menos hielo.

Pero aquí choco con algo que me impide manipular  y es que no me gusta usar nada para obligar a nadie a hacer lo que yo quiero. De hecho he sido comercial bastante tiempo y he sido LITERALMENTE  incapaz de cerrar ventas millonarias a saco que yo sabía que podía hacer, y es que no soy capaz de obligar a nadie a comprar lo que creo que no necesita o de obligarlo a seguir mis tiempos. Llamémoslo freno moral o como queramos, pero para manipular hace falta saber hacerlo y querer, sobre todo querer.

Sí, cierto, uno siempre está cayendo y levantándose, si lo se,pero no es lo mismo cuando tienes dos piernas y dos brazos que cuando has perdido o te han ido arrancando de a pocos una pierna y un brazo. Y cuando además de no estar en igualdad de condiciones tienes que escuchar gilipuerteces de gente que te dice que sonrías a la vida y que veas el lado positivo. Se conoce que tener solo una pierna y un brazo tiene lado positivo…Claro, visto así es peor que te falte una de las dos cosas, es cierto…Peor que esto es tener sólo las neuronas necesarias para no orinarse encima, es cierto…Pues oye,que visto así…Y con la cantidad de basca que hay por la rúe que se ve claramente que andan bastante justitos de inteligencia…

Y yo me pregunto: ¿cuál es el lado positivo de la falta de empatía y de la mamarrachez supina? Porque por más que uno se empeña en pensar que la gente dice las cosas con su mejor intención yo no pierdo de vista que el Infierno está empedrado de buenas intenciones…

Y estoy hastiada de personas que dan su opinión cuando nadie la pide o que te cuestionan por no cumplir un standard o que se permiten decirte lo que tienes que hacer. Curioso caso es cuando te recomiendan no tomar medicación, que la medicación atonta,que la medicación…Uff,tú no sabes la bomba de relojería que son esos medicamentos para el hígado y los riñones, uuufff. Es como esa gentucilla que te dice que siendo de VOX eres poco más o menos una hija de la gran puta (dicho desde el respeto, eh…Con el “eh” (guiño a la memoria de Agustín González en ” Volver a Empezar” del genial José Luis Garci)) mientras ellos coronan constantemente a sus parejas con unos cuernos que para sí los hubiera querido la mamá de Bambi o se gastan el dinero de los contribuyentes en temas lúdicos, por así llamarlos.

Sí, conozco los problemas derivados del uso de esa medicación. Del uso crónico de esa medicación. Sé que mis riñones y mi hígado la metabolizan, y me hago anualmente análisis de sangre y orina para tenerlo bajo control. Pero es que resulta que si no tomo esas medicinas la niña del exorcista a mi lado sería un parapléjico a quien habría que ayudar incluso a orinar, ni más ni menos.

Y con esto y un bizcocho…


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